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sábado, 28 de diciembre de 2013

Cap.7

Es un miércoles frío de invierno, muy frío. Así que decido ponerme un jersey de lana azul turquesa con mis vaqueros negros. También cogeré el gorro de NY que en teoría, a Raquel no le gustaba.
Solo estamos mi hermana y yo en casa. Creo que sigue dormida. Bajo a desayunar.
-Buenos días Helena.-me sorprende mi hermana preparando tortitas.Ya está vestida y me parece raro que esté tan alegre. Algo trama.
-Hola.-digo, desganada.
-Qué sosa estás hoy, hermanita.
-Eres tú la que deberías estar triste, ¿no?
-¿Y eso por qué?
-Pues porque Rubén y tu lo habéis dejado, claramente.
- De eso nada, hemos vuelto.
Me quedo esperando un por qué que al fin llega.
- Ayer sobre las 9 de la noche antes de llegar tú me trajo un ramo de flores rojas preciosas. Qué mono es...
¿El ramo de flores que llevaba ayer era para mi hermana? ¿Para pedirle perdón? Claro que, con ese detalle mi hermana aceptó. Pero no entiendo por qué nos preguntaba tanto acerca de Virgi.
-Bueno, adiós que tengo que llegar a tiempo.
-Adiós.- le digo, mientras me tomo la última tortita.
En 10 minutos ya he salido de casa. Hoy Tedi tampoco va a la escuela aunque me dice Ainhoa que ya está mucho mejor para ir el Jueves. Además, Tedi no quiere perderse el festival de invierno antes de Navidad. Esas cosas solo las hay en primaria, bueno. Durante absolutamente todo el camino para llegar a la escuela, me lo paso contándole a Ainhoa lo que me ha dicho Raquel no hace ni veinte minutos.
-Qué extraño resulta Rubén a veces,-dice-,tendremos que contárselo a Virgi antes de que se haga ilusiones, ¿no?
-Por mala suerte, cuando tú ayer estudiabas ella vio los mensajes, y más ilusiones no se pudo hacer.
-Vaya. Entonces ahora se desplomará...
Y en efecto, llegamos a la escuela y vemos a Virgi en el mismo banco que el primer día , quitándole los pétalos a una margarita. Como en el me quiere o no me quiere de la mayoría de las películas de amor.
Ainhoa y yo vemos la causa de su tristeza delante: Raquel está en los brazos de Rubén como una perdida. Encima, mi hermana la mira de reojo con alegría,rencor y avaricia. Espero que yo no acabe así.
-Virgi, vámonos de aquí.-le dice Ainhoa.
Virgi no responde. Es como si estuviera en coma mirando a esa margarita.
-¡Virgi!
Entre Ainhoa y yo la cogemos de un brazo y la llevamos al otro lado de la escuela. Sigue sin hablar y no tiene mucha intención de hacerlo.
-Eeeeeeh, que he aprobado con un 5 sociales!-dice Nerea, que llega dando saltitos.
Le hago una mueca para que calle, y creo que me ha entendido.
- ¿Qué pasa?.-dice
Ainhoa se lo explica todo. Me parece extraño que esta chica de los piercings comprenda la situación, nunca pensé que ella se enamora. ¿Estará enamorada de alguien? Qué lio. Pero ahora el caso es Virgi.
Por mala suerte, suena el timbre, y por más mala suerte aún; a primera tenemos el examen de francés. No veo a Virgi en muchas condiciones. Ayer por el de inglés por felicidad, hoy por tristeza. Pobrecita.

En medio del examen, observo a Virgi, está escribiendo, pero quien sabe qué. Seguramente lo entrega medio en blanco, o sin nombre. Tengo que decirle a las chicas que hay que hacerle una sorpresa o algo, no sé. En 2 escasos días, dan las notas, y en 3; la fiesta de Sergio.

Sergio. Sergio. ¡Es verdad, Sergio! Podríamos hablar con él para preguntarle en qué demonios piensa Rubén, es su mejor amigo. ¿No?

Salimos de clase y Virgi se aleja sin despedirse. Va escuchando música. Llueve. Es Let Her Go de Passenger. Menuda canción ha elegido. Ainhoa y yo vamos corriendo a casa porque no hemos traído paraguas. Mientras hablamos de qué podemos hacer por Virgi. Ideas escasas.

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Perla.

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