Diciembre.
Lunes. Salgo de la ducha como cada mañana. Los lunes no es que me sobre el tiempo debido a mi pereza por levantarme.
-¡Helena! ¿sales ya o qué?
Ya está la pesada de mi hermana mayor, Raquel. Siempre llega tarde haga lo que haga, no sé de qué se queja. Debe de ser porque se arregla demasiado para estar perfecta para su querido novio; Rubén. Sólo tienen una cosa en común, los ojos verdes. En el resto son polos opuesto, ella morena , él rubio. Pero bueno,lo que hace el amor...
-Que sí mujer, madre mía...-digo,por su aspecto. Esta vez mi hermana va mas pintada que una puerta, se ha puesto el jersey beige que le regalaron el día 11 por su cumpleaños, unos vaqueros ajustados y sus Vans favoritas, las de color mora. Yo solo tengo un par, ella debe de tener 30 por lo menos.
-¿Qué pasa? ¿Tan mal voy? -dice empujándome y apresurándose a mirarse en el espejo.
-Pareces un mapache de tanto rimmel y eyeliner , hija mía.
-Qué envidia,chica, cuando tengas novio o,por lo menos, te guste alguien, lo entenderás.
Es verdad. Hasta mi mejor amiga Ainhoa me lo dijo cuando le gustaba un chico. Creo que a mí solo me ha gustado... uno , cuando tenía unos 7 años. Mi hermana sólo me lleva 3 años, pero por sus pintas la gente piensa que me lleva 10; cosa que a ella le alegra. Sinceramente,parece que soy yo la que voy en 2º de bachiller y no en 3º de la ESO, a judgar por la personalidad.
Me visto corriendo y bajo a desayunar. Aquí esta Manuel, el novio de mi madre. Sinceramente a mí no me cae tan mal, pero Raquel lo detesta.
-Buenos días, Helena.-me dice.
-Hola Manuel, ¿y mi madre?
-Eva ha salido a comprar , faltaban huevos y ya escasean croquetas.- me dice mientras se acaba su tostada leyendo el periódico.
Miro hacia la entrada y veo (además de los tacones de mi hermana)que no están mis tenis. Qué raro, aunque mi madre y yo calzamos el mismo número, nunca me coge zapatos sin permiso. Justo en ese momento, se oye un sonido de llaves abriendo.
-Buenos días mamá.
-Hola cariño, hola Manuel. ¿Aún estás aquí, hija? Venga, creo que Ainhoa se cansa de esperar.
Me extraño. Miro el reloj y veo que ya son menos veinte. ¡Madre mía! Y eso que de casa al colegio hay un buen tramo.
-¡Hasta luego!.- digo con prisa.
Me calzo rápido y abro la puerta. Veo a Ainhoa impaciente, va agarrada de la mano de su hermana pequeña, Tedi. Tedi siempre me pareció un amor, con su pelo rubio y ojos azules, no se parece en aspecto a Ainhoa, morena de ojos castaños. Tedi corre a abrazarme, su dulce y acaramelada voz suele demostrar que le cae bien casi toda la gente, aunque ella vaya en 3º de primaria todavía.
-Perdonad, no sé por qué hoy tardé tanto.- digo dejando a Tedi en el suelo.
-No importa, venga; vámonos ya.
Hoy no llueve,pero no es que haya mucho sol. Aspiro el aroma del habitual perfume de Ainhoa, de olor a limón. Es muy fuerte, pero estoy acostumbrada a su perfume.
La siguiente media hora antes de llegar a la escuela, la pasamos como siempre, hablando mil cosas y cotilleando sobre temas de Whatsapp . Tedi no nos entiende , pero sabe algo de ese aparatoso 'guasap' que ella dice.
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Perla.
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